‘El nene no me come’ y otros dativos problemáticos


The dative is a special form of the personal pronouns used to announce the indirect object in a sentence, as in “I gave her a gift”, where ‘her’ refers to a ‘she’. But, while in English it is only used to signal the recipient of a transferred object, in Spanish it has become a fruitful grammatical strategy for a wider scope of meanings and uses. 

El nene no me come¿A qué se refieren los ‘me’ de estos ejemplos? ¿Por qué son distintos? ¿Se usan de la misma forma en inglés?

  • El nene no me presta sus juguetes.
  • El nene me jala el pelo.
  • El nene no me come.

No se preocupen, que no vamos a abordar casos de psicología, ¡sino de gramática!

Indagar este recurso tiene que ver con que cada idioma recorta la realidad a su manera. Es decir, hay formas de expresarnos que se superponen a las de otras lenguas y otras que no (y no calzan bien, como un jean mal cortado). Los ‘me’ de los ejemplos son parte de la estrategia llamada dativo que presenta usos muy idiosincráticos en español. Vale la pena explorarlos, para expresarnos con claridad y traducir con corrección.

El misterioso caso del caso del pronombre

Los pronombres hacen las veces de sustantivos en la oración y se refieren a personas, ideas, etc., sin nombrarlas, para evitar la constante repetición, que hiere los sentidos y aburre la mente[1]. Ahora bien, las palabras en general, y esto incluye a los pronombres, no son monolíticas sino dinámicas, y mutan para asimilarse al evento o entidad que refieren. Podemos indicar, por ejemplo, número singular o plural, tiempo presente o pasado, categoría de sustantivo o verbo, etc., cambiando el inicio o la terminación de las palabras. De la raíz ‘niñ-’ se forma ‘niño’, ‘niña’, ‘niños’, ‘niñitos’, etc.; de ‘lata’, ‘enlatar’; de ‘querer’, ‘quería’[2].

A este juego de formas para agregar significado pertenece el caso de los pronombres personales. El caso es como un letrero que nos anuncia el reparto de papeles en escena[3]: ‘tú’ va a ser sujeto y ‘ti’ complemento de una preposición. Pero, ¿por qué existen estas marcas?

Al comunicarnos, existe una tensión entre comunicar quién hace qué y cómo comunicarlo. Se trata de la diferencia entre el rol semántico y la función sintáctica. El rol semántico se refiere al papel que cumplen los distintos participantes del evento expresado; la función sintáctica se refiere a cómo presentamos estos participantes en escena, y puede explicitarse con el orden de las palabras o su forma. No es lo mismo decir “Amalia chocó el auto de Marcos” que “Marcos chocó el auto de Amalia”; tanto la función sintáctica como el rol semántico de los participantes se invierte. Consideremos en cambio: “La película se filmó en menos de dos meses” y “Carlos la filmó en menos de dos meses” [4]. Aquí, la función sintáctica de ‘la película’ cambia de sujeto a objeto directo, pero es siempre semánticamente el objeto de la filmación (técnicamente, el tema o paciente, ¡y sin connotaciones psicológicas!)[5].

Las marcas de caso son, entonces, formas o variantes de los pronombres (rasgos morfológicos) que señalan la función sintáctica en la oración[6], aun cuando la referencia externa o el rol semántico sean siempre los mismos. Los casos del español incluyen: nominativo, acusativo, dativo, oblicuo y genitivo. Pueden encontrar en las Tablas 1 y 2 una lista de los casos y sus funciones sintácticas predominantes, junto a algunos ejemplos y la lista pronombres personales y sus casos.

Tabla 1: Casos, funciones y ejemplos de los pronombres personales

CasoNOMINATIVO CasoACUSATIVO CasoDATIVO CasoOBLICUO CasoGENITIVO
Función:sujeto Función:objeto directo Función:objeto indirecto Función:compl. de preposición Función:predicado nominal (conc. externa)
Yo ya comí. Te vieron en el teatro. Le mandaron muchos saludos. La carta es para ustedes. Estos libro no son nuestros.

Tabla 2: Casos de los pronombres de 1ra, 2da y 3ra persona del singular y del plural

NOMINATIVO ACUSATIVO DATIVO OBLICUO GENITIVO
1ra S yo me me mí | ‑migo mío(s) / mía(s)
2da S tú(familiar) te te ti |‑tigo tuyo(s) / tuya(s)
vos(familiar) te te vos tuyo(s) / tuya(s)
usted(formal) lo/la le | se usted suyo(s) / suya(s)
3ra S él / ella / ello lo / la le | se él/ ella / ello | sí | ‑sigo suyo(s) / suya(s)
1ra P nosotros / nosotras nos nos nosotros / nosotras nuestro / nuestra
2da P ustedes los / las les | se ustedes suyo(s) / suya(s)
vosotros / vosotras os os vosotros / vosotras vuestro(s) / vuestra(s)
3ra P ellos / ellas los / las les | se ellos / ellas suyo(s) / suya(s)

Al expresar el reparto de papeles, aparecen dos aspectos del significado muy enraizados en el lenguaje y en el pensamiento humano: el concepto de ubicación espacial–real o figurada–y el de poder o grado de control–ejercido o recibido. Así, por ejemplo, el caso acusativo del pronombre ‘la’ en ‘la filmó’ marca el control ejercido sobre el objeto del evento (sea cosa, persona, etc.).

Dejo para un futuro artículo los temas de leísmo, loísmo y selosismo, y cómo la elección del caso puede usarse para indicar diferencias de significado[7].

El generoso caso del caso dativo

Digo generoso pues el arquetipo del caso dativo proviene de ‘darle algo a alguien. Su significado surge de la transferencia. En español suele incluso redoblarse con un complemento preposicional introducido por la preposición direccional ‘a’.

Típicamente el dativo nos anuncia hacia quién se dirige la acción del evento referido, indicando el objeto indirecto de la oración. Pero además de dar, el dativo ha recogido a lo largo del tiempo matices de significado que combinan los aspectos semánticos de espacialidad y grado de control de distintas maneras. Se distinguen tres usos del dativo en español:

A. de transferencia o espacial,

B. de posesión o control, y

C. de interés o influencia.

A. Dativo de transferencia: indica origen, rumbo o destino

  1. El nene no me presta sus juguetes.

Este es el uso típico del caso dativo, que alude a una transferencia. En este uso hay generalmente tres participantes involucrados: quien da, lo que se da y quien lo recibe. Aquí, la transferencia se niega y los juguetes no van del niño al yo expresado por ‘me’. El dativo espacial, entonces, resalta la idea de direccionalidad de un objeto hacia un receptor de la acción.

  1. El detective Spooner le puso parvas de azúcar al café[8].

Este dativo no sólo se usa en estructuras con verbos transitivos sino también con verbos intransitivos (técnicamente, inacusativos)[9]:

  1. Como no te gusta el whisky, no venís a lugares como éste.
  2. A Claire, le llegó la carta después de más de 50 años.

Y lo que se transfiere puede ser el objeto directo (‘azúcar’, ‘mantel’), el sujeto (‘carta’), o, incluso, el predicado entero (el gusto que genera el whisky)[10].

Soluciones de traducción del dativo espacial

Tanto en inglés como en español se puede usar el dativo o una frase preposicional direccional:

  1. le enviaste flores a mamá/a ella y yo le envié bombones.
  2. You sent flowers to mom/to her, and I sent her chocolates.

Pero, aunque estas estructuras existen en ambos idiomas, éstos difieren en su modo de usarlas: el inglés presenta una mayor divergencia en la alternancia entre frase preposicional y dativo. El receptor o participante espacial en inglés se transforma rápidamente en un complemento opcional que rechaza el uso del dativo. Uso el asterisco (*) para indicar la agramaticalidad o incorrección de una frase u oración:

  1. Le di/doné/expliqué/llevé el cuadro al museo. (Frase preposicional y dativo)
  2. I gave/donated/explained/carried the painting to the museum. (Frase preposicional)
  3. I gave/*donated/*explained/*carried it the painting. (Dativo que se referiría a ‘the museum’)

Puede decirse entonces que, cuando el receptor de la transferencia no es humano o la transferencia no se ve como una integración entre receptor y objeto transferido, se apela en inglés a una indicación espacial preposicional sin hacer uso del dativo.

  1. Le había puesto a la mesa un mantel blanco.
  2. He had set a white tablecloth on the table.

B. Dativo de posesión

El sentido de integración espacial del dativo ha dado lugar a que pueda indicar posesión, como propiedad o como tenencia temporal. En estos usos prevalece el sentido de control sobre el objeto.

  1. A Tita no le quedaron más lágrimas en los ojos.
    Se entiende que no hay lágrimas en sus ojos.

La acción está también dirigida a un receptor, pero se resalta la conexión que existe entre ese receptor y el objeto de la acción.

  1. El nene me jala el pelo.

Aquí se entiende que es mi pelo el que el niño jala, el ‘me’ indica quién es el poseedor. La posesión puede ser física o figurada, en el sentido de que el objeto puede ser parte misma del receptor o pertenecerle de algún otro modo.

En muchos verbos reflexivos, el dativo cumple la función de indicar posesión. Se trata de verbos que expresan acciones realizadas sobre una parte o posesión del mismo individuo: ‘sacarse el sombrero’, ‘lavarse las manos’, etc. La idea de posesión se evidencia también en los usos no reflexivos, sino simplemente transitivos, de esos mismos verbos (que entonces expresan acciones realizadas sobre una parte o posesión de otro individuo).

  1. Recién me cepillé los dientes. (Uso reflexivo.) / Ya le cepillé los dientes a la niña. (Uso transitivo)

Se entiende que cepillé mis dientes o que cepillé los dientes de la niña.

Soluciones de traducción del dativo de posesión

Como la pertenencia en español está expresada por el dativo, el uso del posesivo resulta redundante, aunque el contacto con lenguas que no utilizan el dativo de este modo haya dado pie a la doble indicación del posesivo.

  1. *Recién me cepillé mis dientes. (Uso reflexivo) / *Ya le cepillé sus dientes a la niña. (Uso transitivo)

En inglés, en cambio, para indicar de quién son los dientes en cuestión sí se hace necesario el posesivo:

  1. I already brushed my teeth. / I already brushed her teeth.

También pueden usarse en inglés otras referencias a la posesión. Compárese con el siguiente ejemplo en inglés el ejemplo 12.

  1. Tita had no tears left to shed.

C. Dativo de interés

Este dativo expresa subjetividad, refiriéndose a la influencia que la situación ejerce sobre el hablante o que el hablante percibe sobre algún otro participante en la comunicación.

  1. El nene no me come.

En este ejemplo no se quiere decir que el ‘me’ es la comida, sino un ‘yo’ afectado por la conducta del niño, y, ¡cómo no se va a preocupar una madre ante esta situación!

Pueden observarse dos tipos de dativos de interés: intensificadores y delimitadores.

C.1. Dativo intensificador

El dativo intensificador expresa una mirada personal del hablante respecto de la acción realizada por el sujeto. El referente del dativo intensificador es el sujeto de la oración, por lo que adquiere un tinte reflexivo. Requiere de un umbral semántico explícito o sobreentendido, para que el dativo pueda actuar como intensificador.

  1. Mariana se miró toda la temporada de la serie de un tirón.

Aquí se da a entender una cierta sorpresa o emoción por parte del emisor. También puede decirse, de modo simplemente descriptivo sin expresar la actitud del hablante “Mariana miró toda la temporada de la serie (de un tirón)”.

La diferencia con dativos argumentales, es decir los que son parte necesaria del evento referido, es que los dativos intensificadores no pueden redoblarse con una frase preposicional como ‘a mí’, ‘a mí mismo’, etc.:

  1. ¿No te tomás (*a ti) una cervecita conmigo?

C.2. Dativo delimitador

El dativo delimitador expresa el alcance que el evento tiene sobre un participante de la situación comunicativa elegido por el hablante. Su referente nunca es el sujeto de la oración y por lo tanto no tiene una interpretación reflexiva. Puede convivir en la oración con un dativo argumental, es decir, con un participante del evento que alude a ubicación o propiedad.

Los dativos delimitadores pueden subclasificarse en benefactivos y malefactivos, según afecten al participante externo de manera positiva o negativa.

  1. ¡Te llamo a los bomberos para que te ayuden a sacar el auto de la zanja!
  2. Si no apagan esa música, el dueño les va a llamar a la policía.

Soluciones de traducción de los dativos de interés

En inglés, el participante afectado por la situación suele no expresarse con un dativo, en parte debido a que impone una carga pronominal demasiado grande en la oración, que ya necesita de sujeto expreso.

Sin embargo, pueden utilizarse modificadores que refieren al umbral de afectación en el sentido intensificador y locuciones preposicionales en el sentido delimitador. Compárense los siguientes ejemplos con los ejemplos 19, 21 y 22:

  1. Mariana watched the entire whole season of the series in one sitting! [11]
  2. Don’t worry, I’m calling 911 for you. (Uso benefactivo)
  3. Leave or I’ll call the police on you! (Uso malefactivo)

Breve digresión literaria

A menudo se adjudican los dativos de interés sólo a registros orales, pero no puedo menos que citar un atinado ejemplo literario de la pluma de Jorge Luis Borges:

  1. ¿Y fue por este río de sueñera y de barro
    que las proas vinieron a fundarme la patria?

    A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:
    La juzgo tan eterna como el agua y el aire[12].

Fundación mítica de Buenos Aires”

D. Mezcla de significados

Por supuesto, la distinción entre ubicación, posesión e interés no es siempre mutuamente excluyente y los diversos sentidos pueden confluir en una oración o tener alcances que otros dativos pueden bloquear. Consideremos estos ejemplos[13]:

  1. A Pedro le robaron el auto de la cochera.
    Se entiende que robaron el auto de Pedro de la cochera de Pedro.
  2. A Pedro le robaron mi auto de la cochera.
    Se entiende que robaron mi auto, que yo le había prestado a Pedro, y que Pedro tenía estacionado en su cochera.
  3. A Pedro le robaron tu auto de mi cochera.
    Se entiende que robaron tu auto, el que tú le habías prestado a Pedro, y que estaba estacionado en mi cochera.

Hoy podemos encontrar varios sentidos usados en una misma oración:

  1. No te me le hagas el tímido al profe. (Una alumna dirigiéndose a un compañero de clase a la hora de hacer preguntas)

El ‘te’ es un dativo de interés intensificador correferente con el sujeto tácito ‘tú’; el ‘me’ es un dativo de interés delimitador que se refiere a la hablante; el ‘le’ es un dativo espacial de ubicación con un componente de interés delimitador que define el blanco de la timidez: el profesor.

Conclusión

El caso dativo utilizado para indicar el origen, rumbo o destino espacial de un objeto directo hacia un objeto indirecto ha extendido su alcance semántico. El sentido de coincidencia espacial ha llevado a su uso como indicador de posesión, permanente o temporaria, enfatizando el aspecto semántico de control. De allí, ha pasado a ser un indicador de compromiso del hablante con respecto al evento referido, en los dativos de interés.

Estamos ahora en condiciones de analizar otros ejemplos, que les ofrezco en este archivo de  ejercicios. ¡Lo dejo en sus manos, amigos lectores! Y por supuesto los invito a enviarme comentarios y preguntas. También pueden encontrar las respuestas aquí.

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Notas al pie
[1] El uso de pronombres en este sentido es una estrategia de cohesión o concatenación: Al enlazar oraciones podemos usar pronombres para retomar ideas sin repetir las mismas palabras. En español también es posible el sujeto tácito, ya que el verbo incorpora rasgos morfológicos que permiten “recuperar” la información de número y persona, por tratarse de una lengua ‘pro-drop’. (Sobre repetición pronominal: ver el artículo de Mercedes Guhl en este mismo blog.)

[2] El modelo lingüístico de la morfología distribuida propone que tanto las palabras como las oraciones se forman mediante los mismos mecanismos sintácticos, siendo así la sintaxis el único componente generativo (creativo) de lenguaje.

[3] Dentro del sistema pronominal del español, los pronombres personales se refieren a los participantes del discurso: quien habla, quien escucha y el tema que se trata. Pueden variar su forma para distinguir la persona (primera, segunda, tercera), el número (singular o plural), el género (masculino, femenino e incluso neutro), el grado de formalidad (forma familiar o de cortesía) y el caso. En español las marcas de caso se materializan sólo en los pronombres, pero en otras lenguas perduran para otras partes de la oración, como los sustantivos comunes, los artículos y los adjetivos.

[4] Cabe notar que, en el discurso, la estructura sintáctica se emplea como estrategia de topicalización para marcar la diferencia entre información conocida e información nueva (lo que se denomina tema-rema).

[5] Otros roles semánticos del sujeto pueden ser experimentante, como en “El público disfrutó la película” o receptor, en “La senadora recibió un balazo”.

[6]Las funciones sintácticas de la gramática tradicional incluyen sujeto, predicado, objeto directo e indirecto, atributos y complementos circunstanciales. Hoy, se habla además de argumentos (o complementos) y adjuntos, según sea un componente necesario u optativo en la estructura predicativa. Cabe mencionar, entre otras diferencias, que ya no se considera argumentos sólo a los objetos directo e indirecto sino también a ciertos complementos circunstanciales que se hacen necesarios en la estructura, como en “Isabel vive en California” o “Los niños se portaron muy bien”. Veremos también que existen objetos indirectos no argumentales.

[7] Le propongo al lector considerar estos ejemplos: “No va a la playa porque le molesta la arena”, “Tapa bien al niño para que no lo molesten las moscas”.

[8] A lo largo del artículo, utilizaré ejemplos propios y otros recogidos de intercambios reales, de la literatura (Como agua para chocolate y Distintas formas de mirar el agua) y del cine (Capitán América: Civil War, Cartas a Julieta, Yo Robot y El secreto de sus ojos).

[9] Trataré el tema de la clasificación de verbos en otro artículo. Les anticipo a los lectores que los verbos no son transitivos o intransitivos en sí mismos, sino que los usamos de manera transitiva o intransitiva: “Escribo de noche” es un uso intransitivo, mientras que “Escribo canciones” es un uso transitivo del mismo verbo.

[10] Ocasionalmente, el español explota el redoble dativo del objeto indirecto: la presencia del dativo refuerza la idea de trasferencia completa, mientras que su ausencia la socaba: “El presidente les envió el discurso a los gobernadores (quienes ya lo leyeron)” o “El presidente envió el discurso a los gobernadores (quienes pueden o no haberlo leído)”.

[11] Este uso también se registra en otras lenguas o dialectos: por ejemplo, en el inglés de los Apalaches, en el Sur de EE.UU. se utiliza el llamado dativo personal: “I just bought me a new truck”. Y en italiano el dativo llamado ético: “Mi sono bevuto una birra prima de uscire”.

[12] En estos versos, el dativo en “fundarme” es un delimitador de beneficio con un componente posesivo. El de “se me hace cuento” se trata de un dativo mixto, con un componente delimitador de beneficio y un componente de transferencia espacial que circunscribe el descreimiento (hacerse cuento) al autor (o, técnicamente, a la voz del narrador). Pueden leer el poema completo en: http://www.poemas-del-alma.com/fundacion-mitica-de-bsas.htm#ixzz4CFKa3400.

[13] Le agradezco estos ejemplos al profesor Juan Stamboni de la cátedra de Gramática comparada del inglés y el castellano de la Universidad Nacional de La Plata, quien ha generosamente compartido conmigo su labor de investigación en este tema.

8 thoughts on “‘El nene no me come’ y otros dativos problemáticos”

  1. Me ha dado mucho a qué pensar. Le hago dos preguntas. En mi clase de español hemos estudiado el dativo ético, en frases como No me creo esa historia. Usted lo llama de interés, ¿por qué? Y mi otra duda es sobre verbos pronominales como me aburro, me alegro, me despido de. ¿Cómo analiza estos pronombres? Si son dativos, a qué clase pertenecen? Vamos a conversar su post en clase!

  2. Estimada Shannon:
    ¡Trae a colación dos temas muy importantes! La terminología de dativo ‘ético’ o dativo ‘de interés’ se refiere al mismo fenómeno, aunque algunos autores sólo describen como ético el dativo intensificador. Prefiero ‘de interés’ porque (en su sentido de ‘inclinación hacia’) asocia este uso al concepto de direccionalidad/experimentante original del dativo.
    En cuanto a los verbos pronominales, es un tema álgido. Muchos autores consideran estos pronombres ‘no argumentales’ (es decir, sin función sintáctica y simplemente parte de la palabra ). Yo creo que comportan una función, desde una mirada construccionista, propuesta por autores como Alec Marantz. Señalan el origen del cambio o la locación del estado (físico, psicológico, figurado) expresado por el verbo, y se hacen necesarios para cancelar la transitividad de los verbos que acompañan. Sí los analizaría como dativos espaciales (con diversos roles semánticos), aunque es un tema en discusión entre investigadores.

  3. Posible conversación en una sala de emergencia:

    Llegan dos madres, cada una de ellas cargando a un niño en sus brazos.
    A ambas les preguntan: ¿Qué le pasó al niño?
    Una mamá (refiriéndose a su propio hijo) dice: Se me enfermó.
    La otra mamá (refiriéndose a su propio hijo) dice: Se me cayó.

    Maybe the second woman had dropped the child. Or maybe not. Perhaps the child simply fell. How should the interpreter render each response into English? Should the interpreter question the second woman, just to clarify the ambiguity? [he fell vs. I dropped him]. And how do we render the “Se me…” in each case?

    1. I’m going to put on my interpreter trainer hat here.
      We try to go for “minimal interference” and “minimal disruption”, while also conserving maximum accuracy.
      How important is the “me” in this particular exchange? Is clarifying the nuance of the “me” going to lead us into a 5-minute bunny trail that is not germaine to the appointment? In that case, I would not bother. I would just interpret “He got sick” or “He fell”.

      If this were a child abuse case, on the other hand, where the mother was being accused of dropping the child on purpose, but the child was soapy and fell out of her hands because she was drying him after a bath, well, “He slipped out of my hands” would be an accurate rendition. That, admittedly, adds some content and would require a bit of “the intepreter requests clarification”, but that’s precisely why I would go with the simpler interpretation in the first place.

      Context and intention, which we get from the broader picture (which we are totally lacking in this scenario) would really help.

      Helen Eby, medical interpreter trainer.
      Come to the interpreting ethics panel session at the ATA. You should love it! I will be moderating it.

    2. Ines,
      Voy a agregar a lo que Helen ya respondió muy aptamente: para pasar del dativo espacial de origen (se cayó de mis manos, ‘I dropped him/her’) al dativo de interés ‘se me cayó’ (se cayó y me preocupa, ‘he fell on my watch’) existen condiciones de contexto que apuntan en una u otra dirección: la edad del niño, las circunstancias de la caída, las intenciones de la madre pueden apuntar a la solución simplificada ‘he fell’, sin el componente espacial o de interés. Pero si esas mismas condiciones lo requieren, es importante buscar la aclaración.

  4. Rafael hernández Batista, profesor de gramática española Universidad de Holguín, Cuba, carrera de periodismo. says:

    El tema es muy importante y polémico, pues viene de una larga historia de nombres que ha tenido el dativo dede el latín, pero la terminología depende del dominio que tenga el investigador y profesor de gramática para poder explicarlo.
    Pienso que yo, que investigo al SE, señor entre señores, me es más fácil llamarlo intensificador del verbo en el caso de SE c¡unado realiza la función de morfema aspectual beneficiario, Ejemplo: Se leyó toda la novela, que en este caso es concordado con el sujeto, pero en el coloquio, ya desempeña, semántica y sintácticamente en.
    Se me leyo toda la novela, aquí se presenta una desfocalización del emisor que se involucra en ME y ya es otra explicación que sería nuy extensa. Es interesante y dificil para el que no domina el español hablado en Cuba y otras zonas hispanohablantes.

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